UNA IMAGEN ME HABLÓ Y LA ENCERRÉ EN ESTA FOTOGRAFÍA

prisioneros


Pequeños espacios para respirar.
Cada uno en su encierro,
en su paisaje particular.

Los unos contando los números que representan los días,
los otros con el tiempo que se les arranca
de le mesa, de la calle, del trabajo, del amor.
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Los unos mirando solo sombra,
se les ha prohibido el sol por circunstancias de justicia,
contienen la luz apenas en sus recuerdos,
apenas un fulgor desde sus espectro.
Los otros con luz, sol, color,
apenas se dan cuenta de los rayos
en la ligereza de caminar por conseguir la vida,
por el pan, el vino, el cariño,
alguna cosa sentida.
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Los unos con metal sobre sus ventanas,
barrotes que recuerdan una y otra vez
que los pasos no tienen vuelo.
Los otros con ventanas mirando al cielo y al mar,
dejando volar la mirada como gaviota en celo
en un vuelo imaginario hacia donde se pierde la libertad.
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Los unos encerrados en su propia misericordia
y en historias que por dañar a otros
les hes vedada la poesía de cada día libre.
Los otros en su cotidianeidad diaria
y en historias que no saben a donde van,
un misterio que habrá que cruzar.
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(ExCárcel de Valparaíso entre los cerros habitados)

UNA IMAGEN ME HABLÓ Y LA ENCERRÉ EN ESTA FOTOGRAFÍA

Nostalgia

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Los amigos vendrán, lo se.
También ese perro fiel, el ...
como es que se llamaba,
perseguía al cartero
que me traía cartas de aquella mujer
que me esperaba,
me esparaba.
¿Me esperará aún?.
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Espero,
se que vendrán.
Iremos a jugara los naipes,
a beber vino tinto
y a discutir de qué tiempo es mejor.
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Que pena,
olvidé el sombrero,
pero temo irme y no encontrarnos.
Con Pedro, Miguel, Juan.
Mejor sigo acá,
se que vendrán.
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Fotografía tomada en julio de este año a un porteño de Valparaíso, bajo el alero de una calle que parecía estaba olvidada desde un siglo atrás.

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UNA IMAGEN ME HABLÓ Y LA ENCERRÉ EN ESTA FOTOGRAFÍA

Chinchinero perdido


¿Dónde están?
Las risas y asombro de mis vueltas alocadas,
de mi compás tamboril y
mi zapateo ritmico.

Dónde está la revuelta de niños
que tapan sus oídos
al escuchar los chinchineos
plach-plach
de los platillos alocados
por sobre mi cabeza.

¿Dónde están?
los remolinos, los volantines,
los algodones de azúcar.



¿Qué pasa?

¿Se ha terminado la risa?

¿Qué entretiene ahora a la mechedumbre?



¿Dónde están?



UNA IMAGEN ME HABLÓ Y LA ENCERRÉ EN ESTA FOTOGRAFÍA

Vanidad



Miren cómo nuestros colores se elevan
por la transparencia de lo que no es,
miren cómo es que endiosadamente brillamos,
más que piel de luna, ojos de enamorados,
risa de niño, cuchillo enrabiado

Hacia nuestra ventana nos observan,
nos veneran,
nos desean.

Nosotras acá,
los otros allá...
nosotras en destello,
ellos en ensombrecimiento.

Miren como el "verde escencia" toma delicadamente
su color fortalecido por las aguas del Nilo,
por los verdes de los follajes del Amazonas,
por los verdáceos de las hojas del sur de Chile.

Miren como el "azul añil" roba salvajemente
el frondoso azul de los océanos profundos,
la piel del cielo que muestra las tardes de primavera,
la envoltura del espacio sideral.

Estamos,
erguidas,
incólumes,
ansiadas.
Mírennos...